A prueba: Jeep Wrangler 2013

En un mundo donde se espera tanta versatilidad de muchos vehículos, hay algunos que destacan por seguir manteniéndose fieles a su pedigrí. Y ese es el caso del Jeep Wrangler, que continua representando un espíritu aventurero capaz de competir con algunos SUV que quizás nacieron para la aventura pero se fueron civilizando con el paso del tiempo y que ahora son más bien para el día a día en las ciudades y para alguna ocasional escapada a la naturaleza.

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Desde esta perspectiva, el Jeep Wrangler Unlimited Sahara 2013 que me dieron para la prueba, destacó por su capacidad off-road, aunque en mi experiencia de manejo se adaptó bien a la comodidad requerida en mis rutinas citadinas. Debo confesar, eso sí, que extrañé no tener a mano alguna montaña para poder sacarle máximo provecho a este amigo de cuatro ruedas.

Su misión no es eliminar todo sonido externo hasta aislarnos, ni que dejemos de sentir la carretera por la que nos desplazamos. Por el contrario, diría que parte de su mérito está en permitir nuestra comunicación con el exterior a través de los sentidos. Es, en mi caso, lo que busco cuando me lanzo a la aventura off-road para la que nació este Jeep Wrangler. La función tiene prioridad sobre la comodidad, pero en ningún momento puedo decir que este sea un vehículo al que le falte algo para brindar confort.

Estándar, es movido por un motor V6 de 3.6 litros que produce 285 caballos de fuerza y 260 libras por pie de torsión. También estándar, la tracción en las cuatro ruedas y una transmisión manual de seis velocidades con asistencia para el encendido en barrancas. Si gustan, existe la opción de caja automática, de cinco marchas. En cuanto al consumo, se estima en 16 millas por galón en la ciudad 20 en la carretera (en el caso de nuestro modelo para la prueba).

Una vez en la cabina predomina la función sobre la estética, sin descuidar los detalles y los acabados. Los materiales son de buena calidad y fáciles de limpiar –imprescindible en un vehículo de este tipo- y el espacio es generoso e incluye buen número de áreas para guardar implementos de viaje. Por supuesto, no faltan las agarraderas para sujetarse si la irregularidad del terreno exige apoyo extra. El modelo de cuatro puertas que tuve en la prueba ofrece buen espacio en ambas filas de asientos y el área de carga puede llegar a los 86 pies cúbicos abatiendo la segunda fila de butacas, de modo que se puede llevar el equipo necesario para irnos de excursión.

En cuanto al techo, existe la opción de blando o duro. En este aspecto, es asunto de preferencias. En lo personal, me gusta la opción de un techo blando en el Jeep Wrangler porque al descapotar el vehiculo me siento más en contacto con la naturaleza en mis paseos off-road. Del otro lado de la moneda, si uno usa el techo para poner equipaje extra, la opción dura sería la más adecuada.

Como he mencionado, el Jeep Wrangler lo encontrarán en modelos con dos y con cuatro puertas (Unlimited). Y cada una de esas versiones presenta modelos Sport, Sahara (el de nuestra prueba) y Rubicom.

El modelo Sport pudiéramos considerarlo como el básico en este abanico de posibilidades. Calza llantas de acero de 16 pulgadas, ganchos para remolque tanto adelante como atrás, techo blando removible, luces antiniebla, ventanillas que se suben y bajan con manivela, un asiento para el conductor al que se le puede ajustar la altura y un sistema de audio de seis parlantes, además de volante que sube y baja. Los ajustes para los espejos son manuales. Si se trata del Sport Unlimited, además de ser el modelo con cuatro puertas, encontrará usted más espacio en el área de carga, aire acondicionado, butacas plegables 60/40 en la segunda fila de asientos y gracias a la oferta en paquetes de opciones podrá incorporar elementos como ventanillas automáticas, acceso remoto, volante forrado en cuero y hasta radio satelital.

El Sahara que tuve en la prueba –el color Commando Green– contaba con llantas de aleación de 18 pulgadas, aislamiento térmico en el techo, sistema Alpine de audio, volante y butacas forradas en cuero, aire acondicionado,  conexión auxiliar para 115 voltios y dentro de los elementos opcionales incluía calefacción en los asientos delanteros, centro de información del vehículo, monitoreo de la presión de aire en las llantas, transmisión automática de cinco velocidades, control de descenso en montaña, pantalla central de 6,5 pulgadas, sistema de navegación y sistema remoto de encendido.

El Rubicon es de todos, a mi juicio, el que pareciera más aventurero. Tanto, que hasta incorpora un sistema de desconexión de la barra estabilizadora frontal que ayuda a incrementar la tracción cuando el terreno así lo pide.

En materia de seguridad, el Jeep Wrangler 2013 cuenta, estándar, con frenos a disco antibloqueo, control de estabilidad y control de tracción, y asistencia de encendido en pendiente.

El precio del Jeep Wrangler arranca en los USD22.395 y el modelo Unlimited Sahara 4×4 de nuestra prueba, que incluía paquetes opcionales, tenía un precio de USD38.685.

Si desea más información sobre este u otros productos de Jeep, por favor visite: www.jeep.com.

 


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