Es muy rara la ocasión en la que me faltan palabras. Más aun, en la que me faltan palabras para describir un auto. Y hace poco me quedé sin habla casi por una semana.
Llegó la mañana del cambio de auto y me trajeron un Mercedes-Benz AMG S65, negro.
Una primera mirada y pensé que era imponente, señorial, muy clásico y definitivamente, lujoso. Le di una vuelta a la calle antes de entrarlo en el estacionamiento. Revisé la información general y me llamó la atención que un auto de ese tamaño tuviera un motor V12 BiTurbo. También, el precio: USD231.000, incluyendo algunas opciones extra.
Después de una semana con él, no solo me quedaba claro el porqué del motor y del valor (¡no lo llamaré precio!), sino que no quería devolverlo. Y como me comentó una buena amiga: “El que dijo que el dinero no compra la felicidad, no se ha subido en este auto”. Vale cada centavo que cuesta.
El nivel de lujo y de opulencia es de otro mundo. Lo mismo vale para cada aspecto relacionado con la tecnología. Y es que no puede uno esperar algo distinto de un vehículo nacido en el seno de Mercedes-Benz, cuyo nombre ha estado asociado por décadas con la excelencia. Y los modelos de la Clase S no hacen sino confirmar ese nivel de expectativa.
La cabina del S65 que tuve por una semana, es sin duda, la más lujosa en la que he estado. Había tenido ocasión de probar otros vehículos de Mercedes-Benz. Todos, de alta gama. Pero me queda claro que la Clase S sobresale.
Las butacas, incluso las más básicas en esta Clase, son de un confort superior. En mi vehículo de prueba, eran las multiconfort, que se adaptan al cuerpo sin presionar, sin molestar, pero brindando un soporte que se extiende incluso a esos momentos en que al doblar en una esquina, inclinamos levemente el cuerpo…y allí, la butaca nos apoya suave de costado. Ni que decir de las butacas traseras, que cuentan con masajeador y hasta calor para la zona lumbar… O el sistema de entretenimiento que parece el de primera clase en una aerolínea privilegiada.
El sistema COMMAND que integra lo relacionado al entretenimiento, navegación e información, es muy sencillo en su manejo y cuenta con una pantalla en la consola central que más se parece en tamaño y definición a una tableta que a una pantallita de auto. Ultra cómoda para visualizar lo que uno busca. Si prefiere las tradicionales perillas o botones, en vez de la pantalla táctil, también hay esa opción.
El espacio en la cabina es amplio, abundante… Lo mismo vale para el maletero que llega a los 16,3 pies cúbicos en el sedán, aunque en el que tuve para la prueba se perdía algo de espacio por el pequeño refrigerador que estaba entre las butacas de la segunda fila y que sobresale hacia la parte posterior del vehículo. La conveniencia bien vale, por supuesto, la pequeña reducción de espacio.
En lo que se refiere al S65 de la prueba, el manejo fue impecable. Inicialmente pensé que sentiría un vehículo pesado y como dije, no entendí un motor de semejante potencia en un sedán con aire clásico. Sin embargo, una vez que comencé a manejar el auto todo tuvo sentido… La sensación era mucho más parecida a la de flotar que a la de conducir. Tanto, que con un sistema de sensores ubicado en el parabrisas, el auto detecta –antes de pasar sobre ellas- pequeñas imperfecciones o baches en la ruta y la suspensión compensa el movimiento para absorber ese impacto de forma más eficiente. ¿El resultado? Uno prácticamente ni se entera que la ruta no es perfectamente lisa…
Estos modelos de la Clase S 2015 de Mercedes-Benz se encuentran en dos versiones: La sedán y la cupé. Las variaciones dependen más bien del motor y así encontramos el S550, el S63 AMG, el S65 AMG, el S600 y el S550 Hibrido.
Para que tengan una idea de lo que brinda el Mercedes Benz S65 AMG, les daré primero un paseo por los diferentes modelos…
Arranquemos por el que pudiéramos llamar modelo Base, el S550. El sedán tiene llantas de 18 pulgadas y el cupé, de 19. Cuenta con luces LED, limpiaparabrisas automáticos de última tecnología, incluyendo “escobillas” que emiten calor, control de temperatura dual y sistema de purificación de aire en la cabina, además de fragancia (coquetamente colocada en la guantera, en un envase de diseño con el emblema de la casa alemana), sistema de suspensión –suspensión de aire ajustable-, control de velocidad crucero, 12 ajustes posibles para la butaca del conductor que por supuesto tiene sistema de calefacción, tapicería en cuero, puertas con sistema para cerrar suavemente (adiós golpes y ruidos), maletero automático, volante telescópico al que se puede ajustar la altura y techo panorámico al que se puede ajustar el grado de tonalidad, lo que ayuda a filtrar mejor la luz.
También contará en esta clase S con cámara posterior, sistema de telefonía Bluetooth, una pantalla de 12.3 pulgadas que puede usarse por control táctil o controles más tradicionales, sistema de navegación, incluyendo tráfico en tiempo real y notificaciones sobre clima, hotspot WiFi en el auto, controles por comando de voz, sistema de audio Burmester con 13 parlantes, seis CDs, doble puerto USB, radio satelital y 10 GB para música digital. No faltan tampoco los sensores para ayudas en maniobras de estacionamiento, el sistema de estacionamiento en paralelo, la tapicería en cuero, el acceso y encendido sin llave y todo eso, solo si miramos lo que viene estándar con el auto.
Al pasar al S63 AMG encontramos todo lo hasta aquí mencionado, aunque las llantas pasan a ser de 20 pulgadas, la suspensión es más deportiva, hay otro motor y transmisión, y desde el aspecto externo hasta detalles como las butacas, todo el aire es mucho más deportivo.
Algunas de las opciones disponibles para los modelos S550 y S63, versión sedán, incluyen control de crucero adaptativo con asistencia y frenada y aceleración automáticas; control de temperatura en cuatro puntos del vehículo, apoya cabezas posteriores ajustables, cinturones de seguridad tipo airbag, butacas posteriores con múltiples ajustes, ventilación y calefacción, apoya brazos con calefacción, y además, una butaca delantera –la del pasajero- reclinable y con apoyo que se extiende para mayor comodidad de los pies. También entre las opciones, un volante en hermosa combinación de cuero y madera, con calefacción. ¿Quiere más? ¡Hay más! Estos modelos, el S550 y el S63 –tanto en sedan como cupé- tienen sistemas de visión nocturna, la posibilidad de llevar el sistema de audio Burmester a 24 parlantes, la llamada suspensión “Body Control” y cámara de 360 grados.
Muchas de estas opciones son estándar en los modelos S600 y S65 AMG (que fue el que tuve para la prueba).
En el caso de Mercedes Benz, encontramos algunos opcionales dentro de paquetes, y otros, en solitario. De esas que se pueden agregar individualmente, puede usted acceder a un refrigerador ubicado entre las dos butacas traseras y sobre el respaldar (ocupa algo de espacio en el maletero).
En el paquete llamado Executive Rear Seat Plus, encontrarán pantallas individuales para quienes viajan en las butacas posteriores, mesas plegables –salen desde la consola central, como las de los aviones), con superficie anti resbalante (ideal para trabajar en la computadora portátil o tableta mientras uno viaja), apoya vasos con selector para mantener nuestra bebida fría o caliente y como si esto fuese poco, usted puede contar con butacas posteriores con masajeador de seis posiciones, incluida una con calor para la zona lumbar, e incluso, cierta personalización al poder combinar colores de cuero y detalles en el diseño.
La motorización varía dependiendo del modelo.
El Mercedes-Benz S550 de 2015 tiene un potente motor V8, turbocargado, de 4,7 litros que entrega 449 caballos de fuerza y 516 libras por pie de torsión, combinado con una transmisión automática de siete velocidades. El consumo de combustible se ubica en las 17 millas por galón en la ciudad y 26 millas por galón en la carretera (datos del modelo sedán).
El S600 cuenta con un motor V12, turbo, de 6,0 litros, con un sonido –melodía- impecable, que brinda 523 caballos de fuerza y 612 libras por pie de torsión, en combinación también con una transmisión automática de siete velocidades. Estándar, RWD. Se estima que va de 0-60 mph en 4,5 segundos y el consumo se ubica en las 15 millas por galón, combinadas.
El motor del S63 es un V8, turbo, de 5,5 litros que entrega 577 caballos de fuerza y 664 libras por pie de torsión y la transmisión es una versión de alto desempeño de siete marchas, 4Matic. Según la data de la Casa alemana, este vehículo, en su versión sedán, va de 0-60 mph en 4,6 segundos, y en su versión cupé, en 3,9.
El S65 también tiene un delicioso V12 de 6,0 litros, biturbo, que entrega 621 caballos de fuerza y 738 libras por pie de torsión. Estándar, RWD tanto en modelo sedán como en modelo cupé y una transmisión de alto desempeño, tal como el modelo S63. Como es de suponer, con ese motor, de 0-60 mph, siente uno que está viajando en el tiempo como en una película de ciencia ficción… ¡Apenas unos cuatro segundos! ¿Rendimiento de combustible? 15 mph (sedán) combinadas ciudad y autopista.
El modelo hibrido, el S550, tiene un motor V6, turbo, de 3.0 litros, combinado con un motor eléctrico y una transmisión automática de siete velocidades, que llegan a generar 436 caballos de fuerza. La batería se ubica en la parte baja del maletero y se recarga al enchufar el vehículo. El proceso tarda poco menos de tres horas.
En materia de seguridad, el Mercedes Benz de la Clase S tiene como ya es usual y estándar en la mayoría de los vehículos, control de tracción y estabilidad, frenos antibloqueo, bolsas de aire, frontales, traseras y laterals, cámara posterior, sistema de alerta para avisar al conductor de incidente inminente e incluso, de ser necesario y si el chofer no responde, el auto frena completamente.
El AMG S65 que tuve para la prueba, tenia –también estándar- el llamado Driver Assistance Package, que incluye alerta de tráfico en punto ciego que puede incluso reincorporar el vehículo a la línea de manejo si uno no lo hace; sistema de alerta para cuando uno se sale de la línea de manejo; sistema de prevención de atropellamiento, ya que detecta peatones en la vía; sistema de preparación en caso de accidente inminente; sistema de velocidad crucero cambiante adaptable a la velocidad del vehículo que marcha delante; sistema de visión nocturna con sensores infrarrojos que detectan personas o animales en la vía y cámara de 360 grados que se activa durante maniobras de estacionamiento.
El sistema de alerta de emergencias de Mercedes-Benz también estaba activo en mi vehículo de prueba y permite dar alerta a servicios de emergencia en caso de accidente, apertura de puertas remotamente, e incluso el llamado geo-fencing para determinar límites a otras personas que pudieran manejar el auto.
El valor de la clase S de Mercedes-Benz arranca en los USD95.650. El modelo de prueba, AMG S65, incluyendo opcionales, llegaba a los USD231.375.
Si desea más información sobre este u otros vehículos de Mercedes Benz, por favor visite: Mercedes-Benz
Deja una respuesta