Mi primer encuentro con un Chevrolet Impala fue hace ya unos cuantos años. Había alquilado un vehículo pequeño durante un viaje y al llegar al mostrador de la empresa de alquiler me dijeron que no había disponibilidad del tamaño que yo había pedido pero que me darían un vehículo más grande. Así, acabé manejando un Impala. Lo encontré grande y pesado, con una dirección lenta… Quizás por eso, mi sorpresa fue total cuando tuve la oportunidad de volver a conducir un Impala que me ha cambiado totalmente aquella vieja creencia.
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En su décima generación, el Chevrolet Impala 2014, totalmente rediseñado, conserva lo amplio de un sedán de gran tamaño, lo cómodo y espacioso en su interior, pero con una dirección más suave. Ya no se siente como aquel auto pesado de mi historia, aunque conserva la solidez en su desplazamiento. Visto desde afuera, sus líneas con carácter propio, se traducen en un look elegante.
Comparte la plataforma con el Buick Lacrosse y el Cadillac XTS, dos productos de General Motors que también han evolucionado considerablemente para ofrecer al consumidor vehículos acordes con las necesidades y gustos de hoy.
El rediseño se nota también –y principalmente, si me preguntan- en la cabina. Esa plataforma que mencionaba antes, es más larga que la del Impala anterior y ofrece por lo tanto, más espacio interno, con lo que brinda más área a nivel de las piernas, tanto en la primera como en la segunda fila de asientos, que son amplios y confortables para los cinco pasajeros que pueden transportarse en este auto.
La consola central está diseñada con materiales de buena calidad y la pantalla táctil de ocho pulgadas ofrece buena visibilidad desde el asiento del conductor. Recordemos que la previa generación del Impala no ofrecía la posibilidad de pantalla o de sistema de navegación, por mencionar un par de elementos cada vez más comunes. De hecho, el sistema de navegación, el de entretenimiento y el de comunicaciones se integran a través de MyLink (estándar en algunos modelos) que es fácil de ajustar y entender. También en la consola central encontramos los controles de audio y temperatura que pueden ser modificados sin tener que usar la pantalla táctil, algo que prefiere un segmento de los consumidores. En todo caso, aunque no tengo preferencias en este sentido, me agrada tener la opción.
Otra opción interesante en este vehículo es la de poder sincronizar el teléfono o usar el sistema de navegación con el auto en movimiento, siempre que el vehículo detecte a un pasajero en el asiento del acompañante. Para mantener estándares de seguridad nunca debe realizar estas funciones quien está al volante, mientras conduce, pero es bueno saber que un acompañante puede ayudarnos mientras manejamos.
En materia de carga, les comento que la segunda fila de asientos se puede abatir 60/40 con lo que el espacio llega a 18,8 pies cúbicos.
En cuanto al motor, el Impala 2014 que nos tocó para la prueba contaba con un V6 capaz de producir 305 caballos de fuerza y 264 libras por pie de torsión, que brinda 25 millas por galón en la ciudad y 35 millas por galón en la carretera. Algunos modelos de la flota cuentan con un motor de 2,5 litros y cuatro cilindros que entrega 195 caballos de fuerza y 187 libras por pie de torsión. En ambos casos la transmisión automática de seis velocidades es estándar.
El Impala 2014 se ofrece en tres versiones: LS, LT y LTZ, y en el caso de los LT y LTZ, dependiendo de los paquetes de opciones que uno elija, se subdividen las clases en 1LT y 2LT, y 1LZ y 2LZ. Las versiones con el número 1, ofrecen un motor de 4 cilindros, mientras las que tienen el número 2, son impulsadas por el ya mencionado V6.
El LS, también con motor de cuatro cilindros, calza llantas de acero de 18 pulgadas, ofrece la posibilidad de acceso sin llave, ocho ajustes posibles para la butaca del conductor, volante que es telescópico y además sube y baja, sistema de telefonía manos libres, sistema de audio con seis parlantes, control de velocidad crucero, pantalla de 4,2 pulgadas, conexión para USB y radio satelital, entre otras cosas.
Al pasar al LT, se suma un volante forrado en cuero, espejos con calefacción, control dual de temperatura en la cabina, se incrementa el tamaño de la pantalla en la consola a ocho pulgadas y dependiendo del paquete de opciones que se seleccione, se puede contar con cámara retrovisora, sensores de asistencia para estacionamiento, sistema de alarma ante colisión inminente, sistema de alerta al salirse de la línea de circulación, o mejoras a nivel de tapicería, sistema de navegación y audio, e incluso, llantas de mayor tamaño o techo panorámico.
El LTZ tiene, estándar, la mayoría de los elementos anteriormente mencionados, incluida la tapicería en cuero, asientos ventilados y la posibilidad de “calzar” al vehículo con llantas de 20 pulgadas.
En materia de seguridad, son estándar los frenos antibloqueo, el control de estabilidad y tracción y las bolsas de aire frontales, para las rodillas y laterales tipo cortina, así como el sistema OnStar de General Motors, que está en todos sus vehículos. Existe un paquete de opciones llamado “Safety Pack” con el pueden incorporar otros elementos como alerta de salida de la línea de manejo, o la alerta en punto ciego, por mencionar sólo algunas posibilidades.
El Chevrolet Impala arranca en los USD26.860 y el vehículo que nos trajeron para la prueba, con paquetes opcionales, USD39.110.
Si desea saber más sobre este u otros productos de Chevrolet, por favor visite: www.chevrolet.com.
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