Fórmula 1 EE.UU. – Las pistas – Watkins Glen

Luego de los relativamente fracasados intentos por correr en Sebring y en Riverside, la Fórmula 1 encontró finalmente un sitio donde sentirse a gusto: Watkins Glen, cerca de Nueva York, a donde se trasladaron en 1961. Inmediatamente se convirtió en un espectáculo apoyado por equipos y pilotos, quizás más por el dinero que recibía el ganador que por el desafío del ondulante trazado.

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Watkins Glen abrió sus puertas en 1948, pero el circuito original distaba mucho de ser el que conoció luego la Fórmula 1. En sus primeros tiempos la pista era cruzada por caminos aledaños y hasta por las vías del tren. Sin embargo, dos muertes en dos años dejaron al trazado mal parado y se emprendió una reconstrucción. Con nueva cara, abrió al público otra vez en 1956 y desde entonces hasta el presente sigue en el panorama del automovilismo internacional.

El Gran Premio de Estados Unidos corrido en 1961 fue ganado por Innes Ireland (Lotus), luego que la primera mitad de la carrera fuese protagonizada por Stirling Moss y Jack Brabham que se intercambiaron varias veces el liderazgo hasta que abandonaron por problemas con sus autos.

En los siguientes seis años, Jim Clark y Graham Hill se dividieron las victorias, con tres para el Lotus de Clark y tres para el BRM de Hill.  Su dominio fue quebrado por Jackie Stewart que a los mandos de un Matra ganó en 1968 y al año siguiente Jochen Rindt ganó tras pelear con Piers Courage que en un Brabham de Frank Williams, quedó segundo siendo el único piloto que terminó en la vuelta del líder.

Emerson Fittipaldi emergió como el vencedor en 1970, reviviendo las emociones del equipo Lotus que sólo dos semanas antes había perdido a Jochen Rindt en Monza.

Para la temporada de 1971 el circuito fue alargado más de una milla y desde que pisó la pista, François Cevert marcó el ritmo en el nuevo trazado ganando luego la carrera cuando los neumáticos de su compañero de equipo Jackie Stewart, no resistieron.

Tyrrell dominó en 1972 con Stewart primero y Cevert segundo. Los siguientes dos años, la pista de Watkins Glen mostró su cara negativa, primero con la muerte de Cevert (1973) y luego con la de Helmut Koenig (1974).

Para cuando la Fórmula 1 llegó a Watkins Glen en 1975, Niki Lauda ya era campeón mundial y un año después, tras su grave accidente en Nürburgring (Alemania), Watkins Glen fue sinónimo de la batalla por recuperar los puntos perdidos en su lucha por el título frente al británico James Hunt que ese día ganó luego de superar a Jody Scheckter.

Hunt volvió a ganar en 1977 y en 1978, aunque Mario Andretti hizo la pole position y dominó parte de la carrera, fue el argentino Carlos Reutemann quien triunfó sobre el australiano Alan Jones por una diferencia de casi 20 segundos.

Gilles Villenueve marcó el camino en 1979 en una carrera dominada por la lluvia y las difíciles condiciones de la pista. Su rival ese día fue Alan Jones que a la salida de un cambio de neumáticos perdió una rueda y se quedó con las ganas de ganar. Al año siguiente, se desquitó luego que el líder de la primera mitad de la carrera Bruno Giacomelli se retirara por problemas eléctricos con su Alfa Romeo.

La era del motor turbo había llegado y la pista ya no parecía cumplir con las exigencias de la Fórmula 1, que nunca más regresó a correr allí.


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