En los tempranos años veinte en Estados Unidos, los autos que participaban en las carreras eran conocidos como “Detroit Cars”. Sin embargo, en 1908, la creciente industria automotriz, tenía su base en Indianápolis y los pocos autos que ya corrían eran conocidos como “Indy Cars”. Los automóviles eran entonces jóvenes y las carreras apenas empezaban.
[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=X5DRJWw0R_w]
Carl Fisher, un empresario local, había presenciado en Europa, la Benett Cup. Inmediatamente, pensó que en Estados Unidos también podían asociar las carreras a las ventas de autos. Las competencias, eran para él una herramienta de mercadeo muy eficaz y hasta ese momento, desaprovechada.
Fisher, gran aficionado a las competencias de autos -participaba en muchas de ellas- decidió crear su propio circuito de carreras en el centro de Indianápolis. Su idea era realizar pruebas y competencias para los fabricantes de autos locales. Indianápolis crecía rápidamente como la casa del automóvil y Fisher quería convertirse en el padre.
En el otoño de 1908, la idea de un circuito cerrado cobró fuerza y se hicieron los primeros planos para construir una pista oval, de una milla. De hecho, si no hubieran tenido el pequeño trozo de tierra que tenían, hubieran hecho un circuito mixto. Fisher extendió el proyecto original hasta donde tuvo tierra y lo que se construyó fue un óvalo con cuatro curvas de diferente peralte. Finalmente, la pista tuvo dos millas y media. Fisher planificó que eventualmente se podría construir un pequeño trazado permanente dentro del terreno central. De este modo, nació el Indianapolis Motor Speedway.
La primera carrera allí fue el 5 de junio de 1909. El éxito fue extraordinario, aunque se trataba de una carrera de globos y no de autos….
La primera competencia de autos, sin embargo, no fue tan exitosa debido principalmente, a que por problemas con el manto que recubría la pista hubo gran cantidad de accidentes. El día final de las competencias el circuito fue clausurado y las carreras suspendidas.
Sin desanimarse, Fisher regresó un mes más tarde y la superficie de alquitrán fue recubierta con 3.150.000 ladrillos, sobre los que luego se puso cemento. Así, nació el Bryckyard (el patio de ladrillos) dos meses después.
Un nuevo fin de semana de carreras fue organizado para conmemorar el Memorial Day. La asistencia no fue lo que se esperaba. En la primera inauguración, durante la carrera de globos un año antes, habían asistido 40 mil personas. Para esta reinauguración fueron sólo 4 mil.
Fisher decidió que de aquel modo las carreras no serían lucrativas, así que decidió hacer una competencia de larga duración, tal como las que en Europa se venían haciendo con mucho éxito. Considerando las velocidades de aquellos días, las 500 Millas se cubrirían en ocho horas. Así nacieron, en 1911, las 500 Millas de Indianápolis. Con ellas, se gestaba el inicio de una nueva categoría en el automovilismo mundial.
Cuando se creó oficialmente la Fórmula, en 1950, el calendario contó con siete fechas: Seis Grandes Premios y la Indy 500 que contaría para el campeonato mundial de pilotos. Sin embargo, la prueba no fue precisamente un imán para la F1 y Giuseppe Farina, que se debía participar, nunca lo hizo porque su auto no llegó a tiempo.
Bajo este esquema Indianápolis –y su Indy 500- estuvo ene l calendario del Campeonato Mundial entre 1050 y 1960.
Debieron pasar muchos años para que la F1 debutara –de verdad- en Indianápolis. Con un trazado mixto permanente que tomaba un área del óvalo, y con fanfarrias incluidas, en el 2000 se disputó allí el Gran Premio de Estados Unidos. La aventura duró siete temporadas, incluyendo una desastrosa presentación en 2005 en la que acabaron participando tres equipos. El resto se retiró y la F1 quedó muy mal parada frente al público estadounidense…
Pero los años todo lo curan. O eso dicen… A Austin le tocará probar ¡si eso es verdad!
Deja una respuesta