Hacía unos años que no probaba un Ford Edge. De hecho, la última vez que tuve uno de estos SUV medianos en mis manos, fue en 2012.
Mi primera impresión con el modelo 2017 es que me sigue gustando ese punto medio que ofrece entre un SUV chico y uno enorme. El Ford Edge, es, de algún modo, el perfecto balance que siempre es tan difícil de alcanzar. Además, sin tener un look muy agresivo, es un vehículo moderno, y que incluye tecnología necesaria hoy por hoy.
En la ruta mantiene un paso estable y las curvas las toma con precisión y sin perder el balance. Ya sea desde la butaca del chofer o desde la de uno de los pasajeros. La suspensión va absorbiendo las irregularidades del camino y el manejo se siente parecido al de un sedán.
La cabina del Ford Edge es silenciosa y en términos generales, muy práctica. Los materiales son suaves al tacto y los contornos están bien acabados, incluso si se trata de plásticos. El panel central es dominado por la pantalla táctil de ocho pulgadas (modelo Sport) y la interacción del sistema que integra información, entretenimiento y navegación, funciona sin complicaciones gracias al sistema Sync 3 (no disponible en todos los modelos).
El espacio es amplio, de modo que pasajeros de talla grande pueden sentirse confortables. Las butacas de la primera fila brindan buen soporte y dependiendo del nivel al que usted acceda, la cantidad de ajustes posibles para encontrar aun mayor comodidad.
El área de carga ofrece buen espacio, algo que cada día es más difícil encontrar. Con los asientos posteriores en uso, el espacio disponible es de 39,2 pies cúbicos y abatiendo las butacas, se puede extender hasta 73,4 pies cúbicos. Son pocos los vehículos en este segmento que cuentan con esos números.
Este crossover para cinco pasajeros se ofrece en cuatro niveles: SE, SEL, Titanium y Sport.
El modelo SE cuenta con llantas en aleación, de 18 pulgadas, luces automáticas, escapes dobles, luces LED posteriores, aire acondicionado, volante telescópico al que además se le ajusta la altura, control de velocidad crucero, una pantalla central de 4,2 pulgadas, cámara posterior, sistema de audio con seis parlantes –que incluye CD- y conexiones USB y para audio. En este nivel también se puede contar con sistema Bluetooth, 911 Assist y sistemas por reconocimiento de voz.
El modelo SEL incorpora sensores posteriores –tan útiles en maniobras de estacionamiento en reversa-, control dual de temperatura en cabina, tapicería en tela, mayor número de ajustes para el asiento del conductor –un total de ocho-, volante forrado en cuero y radio satelital. En este nivel se pueden incluir opcionales como calefacción en la fila frontal de asientos, sistema de audio con mayor número de parlantes y puerto USB adicional.
El nivel Titanium calza llantas de 19 pulgadas, luz ambiental interior, butacas frontales deportivas, memoria para las posiciones de manejo –siempre una comodidad cuando se comparte el vehículo-, equipo de audio Sony con 12 parlantes y radio de alta definición y puerta posterior manos libres. Entre las opciones para este modelo, se pueden incluir llantas de 20 pulgadas, suspensión deportiva, cuero perforado en las butacas frontales e incluso, posibilidad de motor V6 de 2,7 litros. Y si quiere más, ¡por supuesto que hay! Por ejemplo, alerta de tráfico en punto ciego, alerta de tráfico posterior cruzado, encendido remoto, sistema de navegación, volante con calefacción y conexión a 110 voltios. ¿Aún más? Siga sumando porque puede tener techo panorámico, asientos frontales con ventilación y posteriores con calefacción, y sistema de alerta de colisión frontal inminente, entre otros.
Varias de estas opciones ya están incluidas en el nivel Sport, al que se pueden sumar los cinturones de seguridad inflables y las llantas de 21 pulgadas.
Disponible para cada uno de estos modelos, el sistema de entretenimiento para la segunda fila de asientos.
En cuanto a la motorización, el Ford Edge cuenta con tres opciones. La primera, estándar, un motor turbo de 2.0 litros y cuatro cilindros que brinda 245 caballos de fuerza y 275 libras por pie de torsión. En el caso de los modelos SEL y Titanium, el motor puede ser un V6 convencional, de 3,5 litros que entrega 280 caballos de fuerza y 250 libras por pie de torsión. Y en el caso del modelo Sport, se puede contar con un turbo V6 de 2,7 litros que llega a 315 caballos de fuerza y 350 libras por pie de torsión. En todos los casos, la transmisión es automática de seis velocidades. El modelo que tuve para la prueba –Ford Edge Sport AWD 2017- ofrecía 17 mpg en la ciudad y 24 mpg en la autopista.
Si usted piensa en llevar carga/remolque, en el caso de los motores 2.0 y 3.5 litros puede remolcar hasta 3.500 libras y en el caso del 2.7 litros, hasta 2.000 libras, siempre que estén preparados de forma adecuada.
En pruebas de choque efectuadas por agencias oficiales, el Ford Edge 2017 obtuvo cinco estrellas –el máximo posible- en impactos frontales y laterales. En las pruebas de choque efectuadas por el Insurance Institute for Highway Safety, el Ford Edge obtuvo la calificación “Good” (Bueno) que es la más alta posible para impactos laterales, fortaleza del techo y pruebas de reposacabezas.
Después de haber manejado el Ford Edge durante una semana, y habiendo conducido algunos vehículos que son su competencia, como el Nissan Murano (2015), el Jeep Grand Cherokee (2016) o el GMC Acadia (2017), les recomiendo que no pierdan de vista este crossover mediano, al que vale la pena considerar.
El precio del Ford Edge 2018 arranca en los USD29.315 y el modelo que tuve para la prueba, incluyendo opcionales, llegaba a los USD 46.980.
Si desea más información sobre este u otros modelos de Ford, por favor visite: Ford.
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